jueves, 7 de junio de 2012

Día de difuntos

Cuenta una no muy antigua leyenda que en la parte que a veces queda al descubierto, cuando baja el nivel de agua embalsada, en el pueblo de loriguilla que permanece anegado por el pantano, las almas en pena vagan por las noches en los días de difuntos y llevan como lazarillos a legiones de ratas !!!Hay de quien pillen en esas fechas por la zona¡¡¡

Día de difuntos
Un relámpago pestañeo en el horizonte seguido de su compañero el trueno, durante algunos segundos se repitió su eco cada vez mas lejano y apagado, era una noche de difuntos y las dos jóvenes ayudadas por el apagón, se sentían algo asustadas.
Solas y a oscuras, en mitad de la montaña, en una minúscula casita de madera con sus chirridos y sus furtivas corrientes de aire, la tormenta las había dejado incomunicadas y sus maridos que tendrían que llegar a través del sendero no lo habían hecho ya que el vehículo posiblemente no podría recorrerlo con tanta agua y barro.

Dos míseras velas casi consumidas ejercían de iluminación y deformaban a la vista las sombras reflejadas de los escasos muebles, sombras que como espíritus en pena se retorcían, subían y bajaban y parecían bailar al compás del crepitar de los últimos rescoldos de la chimenea.
Abrazadas y muertas de frío, tapadas con una manta de viaje que aunque pequeña las calentaba algo, se refugiaron en un rincón al lado de la chimenea, el agua arreciaba, los truenos aporreaban el ambiente y los destellos de los relámpagos se sentían cada vez mas cercanos y continuos, de improviso el agua irrumpió por las junturas del techo de madera, chorros por un lado y otro, frío y humedad la acompañaban y una sensación de infinita soledad las inundó tanto la mente como el cuerpo.

Un gran torrente de agua resbalada por la ladera situada en la trasera de la casa, afloró de golpe desde el suelo y levanto los traveseros de madera, agua, barro y toda clase de materiales lo acompañaron, tras un relámpago, una explosión se sintió en el techo y una cuarta parte de él se vino abajo, tuvieron suerte de estar en ese rincón pero la justa pues uno de los tablones les cayó encima de las piernas que no les quedaron destrozadas gracias a un taburete de madera maciza que hizo de tope.
En ese momento quedaron petrificadas, por el agujero del suelo asomaron varios cuerpos, emergían como retorciéndose, podridos, casi sin carne y con algunos miembros amputados, en la oscuridad solo se veían lo que parecían zombis revolcándose con increíbles contorsiones y casi viniéndoseles encima, intentaron salir corriendo del rincón pero les fue imposible, el tablón las mantenía medio aprisionadas contra el rincón.

Una de ellas comenzó a vomitar cuando la casa entera pareció retorcerse y moverse del sitio donde estaba construida, la silueta de un gran roedor que portaba los restos de una mano humana en la boca revolvió su estomago.
El torrente de agua empujaba con fuerza, al reflejo de uno de los relámpagos pequeñas figuras parecieron corretear por encima de los tablones del suelo y .............Cielos por todas partes, ojillos minúsculos y rojizos se dejaban ver, saltos, empujones, mordiscos
rabos alargados, dientes afilados....Cientos de ratas emergían de los repletos nidos que se situaban en la parte baja de la casa, huyendo del agua.

Las muchachas, mojadas, ateridas de frío, aterradas por los cuerpos retorcidos y amenazadas por las asquerosas ratas se sentían solas, permanecían tiritando, con el corazón a punto de estallar y apresadas a la altura de las piernas, también llenas de barro y paralizadas por el estupor.
Tras un instante de duda los roedores tomaron el camino más fácil para escapar de la casa, en tropel escalaron los cuerpos de las chicas dirigiéndose hacia la cornisa de la chimenea que estaba a la izquierda de ellas, cientos de patas asquerosamente grasientas desfilaron por sus piernas, los rabos les rozaban la piel de la cara y en su afán por llegar más alto arañaban luchaban mordían, el olor era insufrible, la agonía parecía no tener fin.

Se hizo un gran silencio y de pronto toda la estructura se movió y desfiló lentamente ladera abajo, el agua la arrastraba como un barco a la deriva, metros mas abajo cayó en una vaguada y el agua comenzó a subir de nivel, minutos más tarde esta les llegaba casi a la altura de la boca.
Sin remisión iban a morir, si no ahogadas devoradas por las ratas, por hipotermia o quien sabe si atacadas por zombis, en ese momento los cuerpos corrompidos les cayeron encima, trozos de piel muerta, fluidos corporales descompuestos podredumbre, llegaba el fin de sus vidas.

Ya casi sin aliento, con la mirada perdida, las dos al unísono sintieron una palmada en la cara, Despierta, despierta................
Las figuras de dos hombres delante de ellas con cara de circunstancia las alertaron aun más pero a los pocos segundos reconocieron sus caras, eran sus maridos que las estaban despertando.

Un rato después ya mas tranquilas, recibieron la explicación de lo sucedido:
Refugiadas en el rincón al lado de la chimenea se habían quedado dormidas, la casa al ser vieja y tener la chimenea atascada se había llenado de humo y las toxinas las habían dejado inmersas en una especie de pesadilla colectiva, los maridos al llegar y oler el humo airearon la casa y las despertaron.

Al día siguiente una de las jóvenes a la hora de irse aun permanecía intranquila, mientras oía la llamaba su amiga para subir al coche, echó una ultima mirada al interior de la casa y al cerrar la puerta divisó al fondo en un rincón unos ojillos rojizos inquisitivos mirándola, centró mejor la vista y vio aterrada que entre sus mandíbulas llevaba lo que parecía ser..........................................Una mano.
FIN

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