jueves, 7 de junio de 2012

Buenas tierras y buenas gentes.Entre LA BASTIDA y LERMA

Soy de ciudad, no tengo pueblo, de crío envidiaba a los demás mocosos pues contaban aventuras sitios y sensaciones en las que yo ciudadano cosmopolita no podía competir.
Mi corazón, está dividido entre dos lugares mágicos, dos pueblecitos totalmente diferentes, los dos del norte de España, fríos por su clima, de gentes amables con buen vino y yantar, con preciosos lugares para recorrer y amenas historias para narrar.
El primero el lugar de nacimiento de mi padre , La Bastida, cuna de grandes vinos ,situado en la Rioja Alavesa, rodeado de extensiones llenas de viñas y árboles frutales donde el Ebro moja sus tierras.
Es un sitio pequeño ,antiguo y poco poblado , cabalga al lomo de un cerro también pequeño al que rozaba hace años la carretera general hoy en día sigue estando pero solo se utiliza para comunicar los pueblos cercanos Haro, Cenicero ,La Guardia y Briñas también llamada el portal de la Rioja, sus calles vetustas y señoriales albergan casas de antiguos señores, portan en sus fachadas encima del zaguán de entrada los blasones ,nobles marcas de señorío quizás ostentosas pero era lo que se estilaba hace siglos y quedan como recuerdo de aquellos buenos tiempos.
Muchas calles siguen estando empedradas con guijarros y todas como embrujadas se dirigen con pesada inclinación hacia el centro del pueblo, una plaza mediana en su tamaño alberga la iglesia, tiene gran porte y altura y se enfrenta al Ayuntamiento edificio igualmente señorial, y allí continúan mas empinadas aun las calles en dirección a una especie de iglesia o santuario situado en lo mas alto del cerro “ El Cristo” que es como allí se conoce.
Hoy la zona absorbida por gentes Bilbaínas, muestra en las esquinas los nombres de las calles en las dos lenguas Euskera y Español, cosa nueva pues su población fue eminentemente castellana en su habla, también los mesones y restaurantes abarrotan los alrededores, se comen buenas carnes y mejores vinos, los mas pudientes en su mayoría Vizcaínos hacen de comensales los días de fiesta, se ha puesto de moda y está perdiendo su encanto.
Muy en lo alto en una calle que se asoma a un pequeño acantilado se vislumbra lo poco que resta de la casa de mi padre, aun en pie los muros de la planta baja y no todos, fabricados con grandes bloques de piedra de sillería, y debajo tapados con restos la bodega y por debajo la cueva, no se si estará accesible o echada a perder.
A grandes rasgos este es uno de los pueblecitos que me atraen y el otro es ,como no,
La villa de Lerma, zona mas grande que la anterior, Burgalesa, amable en sus gentes orgullosa de su Historia, paladina de los asados de innumerables Lechazos al estilo castellano en horno de adobe, también de buenos vinos setas y cangrejos de río.
Allí vivió el Duque de Lerma, Valido del Rey Felipe III, allí queda aun su palacio hoy reformado en parador, asomado a su gran plaza, esplendida en tamaño, empedrada con soportales a sus lados y presencia medieval.
Igualmente se encarama a un monte el pueblo y se asoma desde lo alto al río Arlanza, necesariamente sus calles empedradas y empinadas hacen sufrir al turista que no a sus vecinos ya acostumbrados, tiene plazoletas pequeñas y cucas pon parterre y casas hechas de madera y adobe, conventos donde se venden rosquillas a través de un torno pues son de clausura y una colegiata sublime “la de San Pedro” con un retablo dorado y vistoso y en su centro un órgano de aire muy antiguo.
Y mas plazas y calles y subterráneos bajo sus casas y ferias y nieves y fríos, romántica Villa para pasar unos días en pareja.
Seguro que me dejo muchas cosas por contar de estas dos maravillas, claro que las sensaciones nunca son fáciles de expresar, espero no haber aburrido, pero cuando no se puede viajar con el cuerpo se puede viajar con la mente…..

Día de difuntos

Cuenta una no muy antigua leyenda que en la parte que a veces queda al descubierto, cuando baja el nivel de agua embalsada, en el pueblo de loriguilla que permanece anegado por el pantano, las almas en pena vagan por las noches en los días de difuntos y llevan como lazarillos a legiones de ratas !!!Hay de quien pillen en esas fechas por la zona¡¡¡

Día de difuntos
Un relámpago pestañeo en el horizonte seguido de su compañero el trueno, durante algunos segundos se repitió su eco cada vez mas lejano y apagado, era una noche de difuntos y las dos jóvenes ayudadas por el apagón, se sentían algo asustadas.
Solas y a oscuras, en mitad de la montaña, en una minúscula casita de madera con sus chirridos y sus furtivas corrientes de aire, la tormenta las había dejado incomunicadas y sus maridos que tendrían que llegar a través del sendero no lo habían hecho ya que el vehículo posiblemente no podría recorrerlo con tanta agua y barro.

Dos míseras velas casi consumidas ejercían de iluminación y deformaban a la vista las sombras reflejadas de los escasos muebles, sombras que como espíritus en pena se retorcían, subían y bajaban y parecían bailar al compás del crepitar de los últimos rescoldos de la chimenea.
Abrazadas y muertas de frío, tapadas con una manta de viaje que aunque pequeña las calentaba algo, se refugiaron en un rincón al lado de la chimenea, el agua arreciaba, los truenos aporreaban el ambiente y los destellos de los relámpagos se sentían cada vez mas cercanos y continuos, de improviso el agua irrumpió por las junturas del techo de madera, chorros por un lado y otro, frío y humedad la acompañaban y una sensación de infinita soledad las inundó tanto la mente como el cuerpo.

Un gran torrente de agua resbalada por la ladera situada en la trasera de la casa, afloró de golpe desde el suelo y levanto los traveseros de madera, agua, barro y toda clase de materiales lo acompañaron, tras un relámpago, una explosión se sintió en el techo y una cuarta parte de él se vino abajo, tuvieron suerte de estar en ese rincón pero la justa pues uno de los tablones les cayó encima de las piernas que no les quedaron destrozadas gracias a un taburete de madera maciza que hizo de tope.
En ese momento quedaron petrificadas, por el agujero del suelo asomaron varios cuerpos, emergían como retorciéndose, podridos, casi sin carne y con algunos miembros amputados, en la oscuridad solo se veían lo que parecían zombis revolcándose con increíbles contorsiones y casi viniéndoseles encima, intentaron salir corriendo del rincón pero les fue imposible, el tablón las mantenía medio aprisionadas contra el rincón.

Una de ellas comenzó a vomitar cuando la casa entera pareció retorcerse y moverse del sitio donde estaba construida, la silueta de un gran roedor que portaba los restos de una mano humana en la boca revolvió su estomago.
El torrente de agua empujaba con fuerza, al reflejo de uno de los relámpagos pequeñas figuras parecieron corretear por encima de los tablones del suelo y .............Cielos por todas partes, ojillos minúsculos y rojizos se dejaban ver, saltos, empujones, mordiscos
rabos alargados, dientes afilados....Cientos de ratas emergían de los repletos nidos que se situaban en la parte baja de la casa, huyendo del agua.

Las muchachas, mojadas, ateridas de frío, aterradas por los cuerpos retorcidos y amenazadas por las asquerosas ratas se sentían solas, permanecían tiritando, con el corazón a punto de estallar y apresadas a la altura de las piernas, también llenas de barro y paralizadas por el estupor.
Tras un instante de duda los roedores tomaron el camino más fácil para escapar de la casa, en tropel escalaron los cuerpos de las chicas dirigiéndose hacia la cornisa de la chimenea que estaba a la izquierda de ellas, cientos de patas asquerosamente grasientas desfilaron por sus piernas, los rabos les rozaban la piel de la cara y en su afán por llegar más alto arañaban luchaban mordían, el olor era insufrible, la agonía parecía no tener fin.

Se hizo un gran silencio y de pronto toda la estructura se movió y desfiló lentamente ladera abajo, el agua la arrastraba como un barco a la deriva, metros mas abajo cayó en una vaguada y el agua comenzó a subir de nivel, minutos más tarde esta les llegaba casi a la altura de la boca.
Sin remisión iban a morir, si no ahogadas devoradas por las ratas, por hipotermia o quien sabe si atacadas por zombis, en ese momento los cuerpos corrompidos les cayeron encima, trozos de piel muerta, fluidos corporales descompuestos podredumbre, llegaba el fin de sus vidas.

Ya casi sin aliento, con la mirada perdida, las dos al unísono sintieron una palmada en la cara, Despierta, despierta................
Las figuras de dos hombres delante de ellas con cara de circunstancia las alertaron aun más pero a los pocos segundos reconocieron sus caras, eran sus maridos que las estaban despertando.

Un rato después ya mas tranquilas, recibieron la explicación de lo sucedido:
Refugiadas en el rincón al lado de la chimenea se habían quedado dormidas, la casa al ser vieja y tener la chimenea atascada se había llenado de humo y las toxinas las habían dejado inmersas en una especie de pesadilla colectiva, los maridos al llegar y oler el humo airearon la casa y las despertaron.

Al día siguiente una de las jóvenes a la hora de irse aun permanecía intranquila, mientras oía la llamaba su amiga para subir al coche, echó una ultima mirada al interior de la casa y al cerrar la puerta divisó al fondo en un rincón unos ojillos rojizos inquisitivos mirándola, centró mejor la vista y vio aterrada que entre sus mandíbulas llevaba lo que parecía ser..........................................Una mano.
FIN

Josefina

Esto es quizás una historia veridica ,los nombres son reales y todo parecido con la realidad ha sucedió en mi imaginación.

Josefina.
La línea del horizonte se desdibuja por la bruma y Josefina se recuesta en la fina arena de la playa, piensa en su monótona vida carente de ilusiones, mientras el sol se desvanece, recoge la toalla y se retira lentamente hacia su casa, hoy no ha venido se dice a si misma girando la cabeza en dirección a la playa, otro día será.
Dos meses hace ya que descubrió su figura paseando por las leves olas de la orilla, dos meses de creciente ilusión por reencontrar la visión que le hizo latir otra vez su aburrido corazón, y día a día retorna al mismo trocito de playa por tentar a su suerte.
La primera impresión le fue ingrata , no creía ella tener aun, la esperanza de sentir ese cosquilleo juvenil , esas palpitaciones locas, esa carne de gallina, y ese sonrojo púber tan incomodo al encontrarse en publico.
Cuando después llega a casa , callada, tranquila, sumisos los nervios ya , se entrega a una larga ducha , primero se enjuaga el pelo y con parsimonia desliza las yemas de sus dedos por su morena melena , sin prisas disfrutando de esa lluvia templada, luego manopla a un lado y gel en otra se embadurna el torso , se frota , se palpa , se roza , se encuentra a si misma y a veces se premia con placer entre las piernas , acabando, lo ultimo sus pies, doloridos por los callos reciben un buen masaje y se acabo lo que se daba, que toca hacer la cena.
Su marido la escudriña intrigado por la reciente sonrisa que ella intenta disimular, pero no dice nada dirige su mirada al televisor y gruñe señalando la botella de vino, los niños recogen a medias la mesa y se acoplan al ordenador y josefina se afana en recoger la cocina para luego relajarse un rato leyendo una novela antes de ir a dormir, así más tarde mientras se limpia los dientes gesticulándose a si misma delante del espejo, se repite, mañana será el día.
Por las tardes cuando el sol amarillea por el lado de poniente vuelve a su trocito de playa, y allí espera, nerviosa, expectante, la aparición de su anhelo, y luego la misma rutina, la cena, recoger, novela, y al catre, lo mismo de todos los días.
Esa tarde todo cambió, mientras escarbaba hoyitos en la arena sentada cara a la orilla, una mano le acarició el pelo por detrás, su espalda se estremeció sus pupilas se dilataron y tras un dulce beso mirándose a los ojos en un tierno abrazo se fundieron.
La playa casi desierta fue testigo de su dicha, caricias, pellizcos y algún promiscuo manoseo con las manos allí donde se junta la espalda y el muslo, mas tarde casi anochecido llego la despedida.....
-¿Será largo el viaje?
- Si, por desgracia
-¿volverás aquí?
-tal vez
Y entre lágrimas y abrazos se acabó la dicha.
El lento tiempo siguió su curso, los años borraron aquel devaneo furtivo, pero lo que la distancia no logro borrar en la mente de Josefina fue el nombre de aquel tierno amor.
“Lola”

jueves, 31 de mayo de 2012

Destino Soria

Comenzaban los años 80, los cambios en el país se notaban conforme se aceleraba la transición, recién llegado del servicio militar y con ganas de actividades nuevas se me ocurrió realizar un buen viaje, recopilé datos, horarios, rutas y todo lo necesario para organizar la hazaña, digo hazaña pues la idea consistía en pedalear a lomos de una bicicleta por algunos pueblos del país, yo que nunca había ido en bicicleta mas que a dar una vueltecita por el barrio.
Engañe a tres conocidos para que me acompañaran ese verano en la ruta y les gustó la apuesta, unas semanas mas tarde con pocos trastos y muchas ganas nos dirigíamos montados en un tren borreguero de los de antes , de esos de color verde con asientos corridos de madera, hacia la estación de Miranda de Ebro, población de la provincia de Burgos y cruce de vías muy confluido en esas fechas , las bicicletas en el vagón del correo ,las mochilas encima de las cabezas en los estantes adecuados para ello.
El recorrido se haría largo y nocturno así que por unas pesetas más convencimos al revisor para cambiar a un vagón dormitorio y así llegar mas descansados, junto con la propina una petición,
--Despiérnenos al llegar a Miranda, que somos muy dormilones.
Una vez en tierra con las mochilas atadas al transportín de las bicis el paseo por el pueblo nos llevó al otro lado del río, a una tasca para desayunar a conciencia, no fue espontáneo el recorrido, yo conocía bien la zona, tenia familia allí.
Por supuesto bollos y leche exquisita que por aquellos lares se acostumbra a tomar junto con una tacita de caldo suave, y para los osados unas tapas de oreja de cerdo frita o picadillo choricero.
Enfilamos dirección a Soria que era el lugar de destino , todo el día pedaleando subidas y bajadas puertos y cientos de curvas, calor insoportable y mis piernas que no respondían, también el culo se quejaba,”que sillín mas duro”.
De vez en cuando parada a beber agua y comer alguna fruta recolectada allí mismo en el camino y por la tarde al divisar una alberca al lado de unos manzanos un baño y degustación de manzanitas pequeñas del estilo de las asturianas, pequeñas y dulces.
A media hora escasa de Soria se nos hizo de noche y junto a un restaurante en medio del monte montamos una tienda de campaña dividida en dos, un compañero y yo el doble techo con dos ramas haciendo de mástiles y los otros dos ciclistas la tienda igualmente con dos ramas y 4 clavos al suelo, las bicis en recepción de la zona de baños y ala, a la piscina hasta la hora del cierre, luego un bocadillo y a dormir.
La mañana asomó esplendida para hacer turismo, llegamos a Soria cruzamos el río y primera cerveza junto al embarcadero de recreo asomados a un mirador viendo los chopos las barcas y los reflejos matutinos del río, qué placer, que sosiego.
Después del recorrido por la pequeña ciudad, en aquella época la mas pequeña de España, un buen menú en el centro junto a un gran parque muy alargado y arbolado y a continuar dirección a El Abejar, pueblecito que conduce a unas preciosas lagunas Negras muy en lo alto de los cerros, allí al pie de la carretera un horno artesano volvió a darnos ganilla, y cargados con bolsas de roscas y dulces magdalenas seguimos hacia arriba.
Pero la noche nos alcanzo y retornamos al cruce y en mitad de un parque en el pueblo nos dormimos al raso, calentitos por los efluvios alcohólicos de las múltiples cervezas de la cena.
De madrugada aun, llegamos a Vinuesa, una medio pueblo medio aldea con múltiples premios por su conservación de la arquitectura estilo medieval, con blasones en sus dinteles y vacas pululando por sus calles, carne rica rica, los vinos quizás no tanto.
Junto a las casas en la parte baja se ve un riachuelo y un viejo aserradero, más vacas mordisqueando por los matojos y caballos inmensos, percherones de patas alfombradas de borra, pelo que les da un aire también medieval, y cientos de helechos, tal vez miles y pica pinos y sapos y culebras, junto con los cencerros sonando toda la noche.
Sobrios y descansados con algunas reservas alimenticias y agua para la sed ,emprendimos la subida a las lagunas, varias horas de pedaleo y caminata pues las cuestas son muy pronunciadas nos llevaron al cañón que conduce a la laguna negra mas conocida, de presencia tenebrosa en días nublados por su color ,fría como el hielo bordeada por farallones y pinos solitaria a ciertas horas, zona majestuosa en sus vistas, no nos bañamos nos dio miedo, yo trepé por una pared de rocas gigantes hasta la cima pero cansado no llegue a la laguna superior y bajé con cautela para volver a Vinuesa antes de la noche.
Al siguiente día no muy temprano después del desayuno vuelta al pedaleo , bajamos por la carretera paralelos al embalse “ de la cuerda del pozo” grande y de aguas no muy frías , tiene una zona de baños con poca profundidad lo que hace que sus aguas estén en sus orillas calentitas, se atraviesa por la carretera por un gran puente estrecho pero bonito y después de un buen rato acabamos en un otero ,fuimos a las ruinas de Numancia, vaya desilusión, después de pagar, la visita se componía de unas piedras marcando el perímetro de lo que en tiempos fueron casas , y alguno utensilios y antigüedades, vamos un timo, me figuro que hoy en día estará mejor,,,,o no.
Después de comer la carretera se aceleraba descendiendo buscando tierras mas bajas , una curva y ,,,plafffff, pinchazo de un compañero, le alcanzo y paro para arreglárselo, era un negado para la mecánica, hinchada de ruedas , arranca y se va ,yo salgo y a los 10 metros pincho también, reparo las dos ruedas y voy en persecución de los demás , confiando que hubieran parado más adelante a esperarme,, “ no los volví a ver “ ¡ menos mal que eran amigos , ¿si llegan a ser enemigos?.
La oscuridad de la noche me acechaba y sin población a la vista pare junto a unas casonas frente a una luz de una especie de lugar de ocio, por la mañana descubrí que la luz era el cartel del puticlub de un pueblecito llamado Lubia situado algo mas adelante, negocié con un cabrero y su esposa y conseguí dormir en su corral ,malamente pues el dolor de las piernas sumamente hinchadas del esfuerzo casi no me dejó descansar, y al alba ,al alba, como dice la canción seguí el pedaleo, no recuerdo cuanto tarde pero llegue exhausto y sediento a un cartel que marcaba ,Medinaceli 3 Kl.
A mi derecha un cerro altísimo y asomado a el, el pueblo, una larga carretera bordeaba el otero , yo sin agua decidí subir pero fue andando , ya no tenia animo, casi arriba descubrí que el pueblo nuevo está detrás del monte pero desde abajo y con lo cansado que estaba no me di cuenta, ya arriba se me presento una vista magistral, precioso pueblo antiguo con soportales y plazas magnificas tranquilo incluso con todo el turismo que deambula por allí y unas rosquillas ricas ricas que venden monjitas de clausura, y un buen grupo de mesones que no pude visitar al no quedarme mucho dinero.
Miraba hacia arriba sonriendo desde esa perspectiva ,asombrado de la altura del monte donde se sitúa Medinaceli cuando se me acerco un guardia civil, fue grato conversar con el, era ciclista aficionado y al conocer mi odisea me asesoró del mejor recorrido para bajar dirección Valencia vía Teruel por un atajo, gracias a el me ahorré un día ,seguro, los pueblos se fueron sucediendo y en uno muy bonito ,no recuerdo el nombre en mitad de un parque con niños jugando cerca de sus madres monté el doble techo y a dormir, nadie me dijo nada ni me molesto, la noche fue apacible las farolas me alumbraron y la cena me la regalo casi toda el dueño de una tiendecita de alimentos de enfrente del parque, claro que me tocó contarle mi aventura, yo encima la adorné un tanto más.
Conforme bajaba la carretera dirección Teruel el precio del billete también disminuía pero cada vez me quedaba menos dinero y no me llegaba, paré en unas casas en las que parecía vendían algo, era el superette de la aldea, por un lado papelería, por otro verdulería, a la entrada la tasca y enfrente carnicería todo en menos de 80 metros cuadrados, oscuro y mugriento sitio ,a mi pregunta de donde estaba el water,,,la dueña me comenta, fuera, entra al corral, exactamente eso el corral era el escusado detrás de una pared un agujero en el suelo, lo peor , el perro ,grande y feo, no me alivié allí , no tuve valor ,el perro ladrador era casi más grande que yo y estaba suelto.
A ultima hora en una pequeña estación de una zona llana y plagada de campos de alfalfa y trigo conseguí pagar el billete de retorno a casa, menuda odisea, solo y cansado, tres días sin dinero casi y sucio como una chatarrero, tremendo viaje para recordar toda mi vida.
Espero os haya gustado.
Fin

Viajar en 600, como hemos cambiado.



Viajar en 600, como hemos cambiado.


Despuntaban los años 70, el petróleo todavía era relativamente económico, los automóviles no habían empezado a modernizarse aun y las carreteras se presentaban mejor para carros que para coches.
Rondaría yo para entonces 10 o 12 años y una mañana al levantarme mi madre antes de amanecer descubrí todo el pasillo lleno de maletas atillos y bolsas varias, nos íbamos de viaje, destino –Burgos-
Que alegría, iba a ver familiares lejanos en la distancia y cercanos en el corazón.
La alegría duró poco pues tuve que bajar al coche un montón de bártulos y ayudar a mi padre a incustrarlos dentro y fuera de él, el pequeño utilitario, un bonito seiscientos con mas de 20 años de fatigas, comprado en numerosos plazos y de segunda mano, mi padre decía que se podía forrar con las letras bancarias que había tenido que firmar.
Los ocupantes, no pocos, discutíamos el orden de situarse dentro para ir cómodos, (es un decir)
Mi padre y mi madre por supuesto delante, mi padre el chofer de la familia en su asiento y en el del ocupante mi madre que no podía ir detrás pues se mareaba mucho, tanto que siempre llevaba un cubito a los pies para los ratos peores, detrás mis dos abuelos maternos mi hermana pequeña y yo, el éxtasis de la comodidad.
La ruta decidida por mi padre salía de casa en dirección a Barcelona y a los 25 Km. nos desviaríamos por la variante de Teruel destino Soria para continuar desde allí hacia la carretera Madrid Burgos.
Ahora la mayoría de carreteras son auto-vías o por lo menos tienen anchura y pintura en los márgenes, en aquellos años lo único que tenían eran baches y socavones y los conductores muuuuchisima paciencia, por supuesto la primera parada la gasolinera, la del barrio de san José que aun sigue en funcionamiento, mientras mi padre llenaba el deposito situado delante en el maletero minúsculo ,yo me quedaba alucinado viendo las burbujas de un pequeño recipiente situado en la parte lateral superior del surtidor de cristal transparente con una bola dentro, entonces era mucho dinero llenar el deposito, hoy un paquete de tabaco es mas caro, claro que no es comprable.
Hasta llegar al desvío dirección Teruel la carretera transitaba a través de innumerables pueblecitos pegados a la costa con transito lento y rodeada de naranjos, recuerdo un cartel adosado a una casa antigua pegada la carretera en la que se leía y aun se lee, -NITRATOS DE CHILE-
Después de pasar por todos los demás pueblecitos de la variante hacia Teruel comenzaba a despejarse la carretera pero alguna hora mas tarde nos acercamos al temido Ragudo, con sus curvas y sus cuestas y las vomitonas de mi madre, paraditas esporádicas, algún tente en pie de pan con aceite pimentón y sal y la bota de vino de mi abuelo que algún chorrillo me dejaba catar.
Hoy en día es la auto-vía Mudejar y ya no tiene el encanto de entonces.
A la altura de Calatayud mas menos otro desvío para tomar dirección a Soria, hacia esas horas ya habíamos comido y la cena seria por las afueras de Soria capital, por supuesto dormimos a la intemperie en un descampado, menos mal que al ser verano la temperatura nos acompañó.
Al día siguiente después de desayunar continuamos la marcha y en cuanto despuntó el sol el 600 comenzó a calentarse y tirar vapor por las rejillas traseras, los demás conductores al adelantarnos nos hacían señas pero mi padre se reía , como buen tornero había copiado el sistema de refrigeración moderna de los coches y le había acoplado una botella de expansión al radiador , aunque no era suficiente y a los pocos Km. el coche se quedó sin agua en el radiador y con un calentón impresionante que paró el motor.
Después de una aventura corriendo delante de algún perro para coger agua de una fuente privada y de empujar entre todos el coche para des-agarrotarlo, seguimos la odisea, el coche respondía pero con poca fuerza y en algún alto no podía pasar de primera, pero en las bajadas se compensaba algo.
Por la tarde llegamos al destino, cansados sudados y agarrotados de tantas horas en el minúsculo utilitario, los familiares nos esperaban, los vecinos del lugar miraban el coche y la matricula mas los que íbamos dentro y se echaban las manos a la cabeza, fue divertido .


Que diferentes son ahora, las carreteras los coches y las personas, pero sobre todo las personas, “como hemos cambiado”

sábado, 28 de abril de 2012

Recuerdos




La alcoba oscura
en un rincón amaga
 fetiches sin valor,
sobres y ajadas cartas

Esperan resignados
de polvo cubiertos
descansan anhelando
una  mirada vaga.

Es un  baúl añejo
cobijo de recuerdos
nublado de alcanfor
en sus rincones

Al abrirlo exhala
sentidas añoranzas
retales de una vida
con lagrimas guardada

Cajas de zapatos
con fotos y postales  
descoloridas cintas,
oxidados camafeos

Cuartillas amarillas
lápices de colores
renglones de una historia
plagada de ideales.

Algún día un visitante nuevo
descubrirá ese tesoro escondido
sus dueño ya no estará vivo
otra generación da el relevo.



miércoles, 25 de abril de 2012

ABURRIMIENTO




   Por fin he acabado los quehaceres de hoy, me acomodo en mi lado del sofá, más bien me dejo caer justo en el espacio de espuma tapizada ya deformado por el peso y los años, dirijo un dedo a mi vetusto compañero marca Acer y pulso directamente su tecla verde de arranque.

   Unos segundos mas tarde después de un innumerable suceder de ruiditos intermitentes la melodía aburrida del Windows resuena por todo el salón, (como la odio, cualquier día la sustituyo por algo más agradable).

   La  pantalla de 15 pulgadas ya empieza a perder contraste y el teclado muy
desgastado presenta algunas teclas completamente negras difuntas de su símbolo, vocal consonante o numero e incluso algún paréntesis semi-desaparecido, sus pequeños altavoces ya no son lo que eran, ahora carraspean y se niegan a cantar fuerte algunos agudos.
   Como todo en esta vida mi PC-portátil se está haciendo mayor, que no viejo, viejos son los muebles y cachivaches heredados o a lo mejor comprados en algún rastrillo, viejo es algún puente o camino, edificio o coche clásico y también mi antigua bicicleta abandonada y cubierta de herrumbre, desamparada por la humedad.
  
   Este compañero electrónico  sustituyó mi medio de locomoción de dos ruedas hace años, después del accidente, quebrado el cuerpo y ansiosa la mente fue la mejor opción que se me ocurrió, no me arrepiento   pues mis largos meses de escayolas y sofá se consolaron visitando paginas de Internet  y poniéndome al día con las nuevas redes sociales.
  
   Bueno aquí estoy, echare un vistazo al correo y publicaré tonterías en el Facebook, el blog, “hay el blog”, abandonado lo tengo últimamente, no se me ocurren ideas para escribir y me quedo absorto mirando la pantalla sin saber que hacer, pasan los minutos y decido desistir, lo dejo un rato y me asomo al balcón para pegar un vistazo, las noches ya no son tan frías y mi calle aunque no es la que era, conserva algo de bullicio, casi lo prefiero, más tranquilidad.

   Un rato más tarde después de apurar el penúltimo cigarrillo de la jornada medito sobre cosas nimias, también sobre otras importantes y recuerdo sensaciones antiguas, buenas y malas,,,, hace unos días pasaron las pascuas y el clima no acompañó, ahora se acerca el verano, veremos que nos depara, entro otra vez al salón y voy directo a apagar el portátil, lo intentaré otro día.

   Así que como dice el titulo de mi blog,” Hoy no escribo, quizás mañana”.

UN LIBRO MI PERRO Y YO

23 de noviembre de 2015 A rrancan ya los días fríos, el crepúsculo es cada vez mas temprano y mis cuartos traseros ren...